domingo, 18 de diciembre de 2011

Pesadillas de una historia de verano

¿Y que pasaría si desaparezco?
¿Alguien me echaría de menos?

¿Es que a caso le importo a alguien?


Oh, vaya, he olvidado mi nombre...

¿Donde estoy?


Hace...
Mucho...
Frío...


 Tirito, abrazando mis piernas, mientras el oleaje me arrastra mar adentro, en aquella pequeña balsa. Mi cuerpo es frágil y menudo, se estremece con cada crujir de la madera, con cada roce del agua al salpicar en el choque.
 Todo esta en silencio, exceptuando por el suave sonido de las gaviotas y de la marisma. Abro los ojos, grises cómo el hielo, y miro al cielo. Las nubes negras empiezan a apoderarse de todo, haciendo que se levante un espantoso vendaval, que agita más y más fuerte con sus olas furiosas mi balsa. Vuelvo a acurrucarme, bajo una manta descosida.

¿Servirá esconderme?


¿Que hago aquí?¿Quien soy?


¿Donde estoy?


¿Por que?

Por mi mente se pasan las finas y dulces imágenes de una mujer y un hombre sonriendo. Mis padres. ¿Donde están? ¿Que ha pasado? ¿cómo he llegado a estar en mitad del mar?
 Los recuerdos empiezan a fluir, golpeando mi corazón cómo hachazos; estaba en mi habitación, con el ordenador, cuando mi madre comenzó a chillar. Bajé corriendo, para ver que pasaba. Mi padre le empujaba contra una pared y le pegaba, mientras ella gritaba desconsolada. Recuerdo haber cogido mi mochila, haber metido mis comics, mis libros, la psp, el móvil y el portátil. Después había salido corriendo. ''¡No te vayas! ¡Esto terminará pronto! ¡Estaremos bien!'' Había chillado mi padre al oír el portazo, pero ya era tarde. Todos los días la misma historia. Ellos peleándose. La vez anterior mi madre le había hecho una brecha en la cabeza, ahora él se vengaba. Siempre era igual, hasta que uno de los dos no aguantase más, pero nunca habían contado con que era yo el que no aguantaba más allí.
 Me había dirigido con velocidad al puerto, y me había subido a la balsa que construimos James y yo días atrás. Era de madera de abeto, pequeña, hecha con tablas desiguales y clavos oxidados. Me había tapado con la vieja manta que pensábamos usar de vela y me había dormido. Al despertar me hallaba aquí, en mitad de ninguna parte, bajo una despiadada tormenta de verano.
 Me siento, con cuidado, y miro al horizonte. Solo se ven olas enormes que se dirigen hacia mi: estaba perdido. Abrazo con fuerza mi mochila y espero lo inevitable. Una ola de ocho metros golpea la balsa, volcándola. Caigo al agua sin posibilidad alguna de agarrarme a algún lado. Salgo a flote gracias a la mochila y observo los restos de lo que iba a ser un barco de vela, para las carreras escolares de verano. James iba a matarme, bueno, no. Ya lo estaba.
 Las olas me arrastran y me sumergen bajo el agua, una y otra vez, haciéndome chillar, tragar agua. El miedo va apoderándose de mi. Nado cómo puedo, cada vez que me hundo en aquel infierno, intentando respirar, pero no sirve de nada. Me arrepiento de todo, de haberme ido de casa, de haberme subido a la balsa, pero sobre todo, de no haber ido a natación. Sigo intentando salir de allí, pero el vendaval cada vez es más potente. Las olas alcanzan los diez metros, supongo. En realidad no tenía ni idea, seguramente exageraría por el miedo. ''Que no cunda el pánico'' Suena en mi cabeza la voz del profesor de matemáticas, recordando la frase más importante en caso de emergencia. Intento hacerle caso y vuelvo a salir a la superficie, peleándome con la parca, que me agarra de las piernas, intentando arrastrarme al fondo, bajo sus frías y oscuras garras.
 ––¡¡Ayuda!!––grito al oír la sirena de un barco.
 Busco el sitio del que proviene, pero no encuentro nada. Me giro para mirar hacia atrás, y el miedo vuelve. Un trasatlántico se sitúa a unos quinientos metros de mi. A duras penas me pongo la mochila a la espalda y comienzo a nadar. Me subo a una tabla de madera, cómo si fuese una tabla de surf, y nado en dirección contraria a la ola mas cercana. La fuerza de esta me hace subir a su cresta, alejándome de aquel barco gigante que pretendía aplastarme. Suspiro, alegre, pero entonces la ola se rompe y vuelvo a caer, sumergiéndome. Vuelvo a salir a flote, pero algo roza las plantas de mis pies, desnudas, pues había decidido quitarme las zapatillas. Comienzo a patalear, desesperado, sabiendo que era mi fin. Lo siguiente fue un dolor espantoso. Algo me había mordido la pierna derecha y el agua se había enrojecido. Un tiburón, cómo no: es mi fin. De pronto todo se torna negro, tintado del rojo de mi sangre, y cierro los ojos, agotado.

***

 Nathaniel Alexander Helfset, un joven de diez años ha desaparecido en la localidad australiana de Sidney, tras una de las múltiples peleas de sus padres. Algunos testigos aseguran haberle visto meterse en una balsa inservible, que preparaba el joven para las carreras de barcos de vela de este verano. Los padres del joven han sido detenidos por irresponsabilidad y mantener desatendido durante años al niño. La posibilidad que barajan ahora mismo los expertos es que, con el vendaval, el amarre de la balsa se soltó y el joven fue arrastrado mar adentro. Seis barcos de la policía han salido en su búsqueda, ayudados por varios barcos pesqueros. Seguiremos informándoles aquí, en canal tres.

lunes, 4 de abril de 2011

Angel, humano, o demonio. Capitulo 1. Beautiful day to remember

Eran las doce cuando las campanas comenzaron a sonar por todo el reino de Jahva,los enanos salieron de sus pequeñas casas, en dirección al castillo y por el camino se les fueron uniendo los gnomos, hadas, humes y animales parlantes. Mientras, el cielo era surcado por los maravillosos dragones, que acudían a la llamada del rey de los cielos. Un angel había nacido. La fortaleza real estaba rodeada por una gran muralla de color granate, en sus alats torresestaban colocadas las banderas blancas con el simbolo de los angeles, los arqueros, maginificos seres de mirada brillante estaban haciendo ronda cuando todo el mundo comenzo a entrar. El castillo estaba hecho del mismo tipo de piedra, llegaba hasta mas de donde alcanzaan las nubes, blancas, dulces, esponjosas. Una dulce musica celta decoraba con sonrisas la cara de la gente, todo el mundo estaba feliz, por primera vez en mil años un nuevo ser magico había nacido. Nadie que se supiese sabía de donde venian los angeles, no nacian como los humanos, pero aparecian alli, tan pequeños, con unas alas plumosas enanas, brillantes, con una mirada risueña, con ojos de colores vivos y pelos de tonalidades imposibles, pero aquel bebe era diferente. Aquel bebe era una maldicion, sus alas, al contrario que los demas de su especie, eran negras. Cuando por fin enseñaron a la criatura, sacandola de su bella cuna, todala gente se acallo. Entre miradas de asombro y exclamaciones de sorpresa el bebe rompió a llorar. Los angeles nunca llorabn, al menos, que se supiese, eran seres frios, que ante ponian la lealtad y la justicia ante todo, carecía de sentimientos, pero este, en especial, si tenía.

Al cabo de unos dias de su presentacion, el rey formo un consejo para decidir que harian con aquel ser, que les aterraba, en vez de tener mirada bella sus ojos estaban rojos, demostrando sentimientos, muy lejos de ser especiales. El consejo decidio enviar a aquella pequeña criatura al infierno, y cuando fuse adolescente subiria a la tierra y, al dejar de ser joven, volvería al cielo. Y ese es el comienzo de la historia de Heidden, una joven, medioangel, medio demonio, medio humana, con un gran destino por delante.

viernes, 1 de abril de 2011

Adhsir y las leyendas Romanas. Prologo

Cuentan las leyendas, que muchos milenios atrás, antes de que el hombre pisase la tierra, unos seres divinos la poblaban. Eran entes inteligentes, sutiles, bellos, de faces suaves como el viento, pelos de colores, cuerpos delgados y estilizados, de bondad inigualable, pacíficos, serenos, astutos, observadores, pero lo más bello de ellos, eran sus alas, blancas como las nubes y brillantes como el sol, ligeras como el aire y grandes como ellos mismos. Eran la gracia de un dios que había creado un mundo y se había olvidado de él, dejando a los ángeles para defenderlo, con su inigualable calidad en la lucha. El Dios, antes de abandonarlo todo, había creado a una diosa que guiase la bondad y la justicia de sus criaturas. La diosa Gaia y, por error, creo un hermano para esta. Si esto de proteger la tierra bien al principio fue fácil, con el paso de dos siglos se hizo insoportable. El hermano malvado de la diosa Gaia había creado unas bestias inconfundibles. Altas, fuertes, con alas membranosas y fáciles de romper, brutos como ninguno, feroces, con sed de sangre y maldad. Disfrutaban haciendo daño a los seres vivos, haciendo que sufriesen, ellos se fortalecían de los lamentos de los seres vivos. Fueron creados para destruir a los ángeles y la diosa Gaia, ante tal amenaza, pidió a los ángeles que defendiesen su planeta de ellos. Los ángeles, vieron que era justo hacer lo que pedía Gaia y se armaron con sus bellas armas hechas del brillo de las estrellas y la fuerza del universo para combatirlos. Ambas especies estaban igualadas, pero en una de esas múltiples batallas Gaia, con ayuda de los todopoderosos seres encerraron a los demonios en los fines del planeta, el infierno. Los ángeles, cansados de la tierra subieron a lo alto de la montaña más grande del mundo y entre las nubes crearon su mística ciudad. Gaia, que adoraba a los ángeles, creo una especie con sus cuerpos, creyendo hacerlos perfectos, pero en ellos se metieron los sentimientos y eran atraídos por las fuerzas del mal y pocos por las de la bondad. Los ángeles le prometieron a Gaia que la puerta de los demonios solo se abriría con la fuerza de ella y la de alguno de ellos, al crear esta especie, la fuerza humana también era valida para abrirla. Los ángeles, observadores puros dejaron que algunos de sus recién nacidos poblasen el mundo de los humanos para fascinarlos y llevarlos, inconscientemente, por el camino de la justicia. Y así es, más o menos, como se quedo aquella antigua leyenda en la mente de los humanos. Los ángeles que poblaban la tierra escondieron sus alas bajo capas.

lunes, 21 de febrero de 2011

Vida crucificada

Vida crucificada
de un alma en pena
cansada de vivir
morir se deja.

Lastimando no reir
deseando morir
odiando la alegria
amando el odio y la mentira.

Nunca saben lo que siente
nadie entiende lo que piensa
todos creen conocerla
y no creen que ella mienta.

Su corazón dolido
grita en agonia
por todo lo que ha vivido
volviendo su alma fria.

Jamás penso que llegaría
a este punto en pocos días
Pero el dolor no tiene cura
y su alma se llena de locura.

Tiene poca edad
pero ha sufrido demasiado
y ya le da igual
que digan que otros sufrieron mas.

Ella sabe lo que siente
y lo que siente es la nada
fría y poderosa
que agarra su alma caliente.

Desintegra su bondad
y aumenta su maldad
volviendo inexistente
un antiguo amor de verdad.

Ya no existen mas amigos,
familia, amores solo enemigos
a los que odia con su alma
a los que desea matar.

Quiere devolver lo sufrido
en forma de tortura
con golpes y palabras
con escritos y sonidos.

sábado, 22 de enero de 2011

Relatos de una historia de amor

Te miro ya desesperada.


-Abre los ojos-Te pido en suspiro


Son solo tres palabras que se lleva el viento. Tanto por saber en tan oculto silencio. Mi corazón se desespera. Abres tus ojos color miel y me miras con dulzura, me sonríes. No sabes por lo que mi mente pasa, no sabes lo que necesito saber ¿O si lo sabes? Se que me quieres, se que me amas, sabes que te necesito pero aun así... espero con paciencia el momento en que tus labios relaten en palabras cada latido de tu corazón pero... ¿Algún día existirán palabras para expresar lo que sentimos tu y yo? Es una gran duda que se que tu también tienes ¿Por que no las inventamos? Pregunta mi mente esperando la respuesta de mi imaginación, siempre presente en nuestras conversaciones. Esta vez no contesta, no se le ocurre nada. ¿Como crear una palabra que exprese un amor tan grande como el universo mismo? ¿Como crear una palabra que debería estar en nuestro corazón desde la existencia del primer hombre que sintió algo? Suspiro. Tantas preguntas de una respuesta común, pero que aun no hallo, solo se repetir tres palabras que se quedan cortas, una de ellas se repite en ambas frases ''Te quiero'' 'Te amo'' expresan sentimientos de amor... pero de un amor que puede ser representado para un familiar o un amigo. No, yo no busco eso, yo busco expresarte que mi corazón es tuyo pero sin la palabra corazón y sin la palabra tuyo. ¿Como puedo hacerlo? Tal vez no necesitamos palabras, susurra mi alma, acallada y encogida en lo más oscuro de mí ser por el simple hecho de tener miedo a que todo acabe. Solo se que la necesito y así se lo hago saber.


-No se ya como expresarte que te quiero, sin esas palabras. Ya no son necesarias, son tan monótonas... necesito algo nuevo para decirte lo que siento.


Ella se acerca a mi sonriendo, me encanta su sonrisa es muy dulce, espero poder disfrutarla siempre. Sus ojos de color marrón miel reflejan una estrella fugaz que pasa por detrás de mi, pero me da igual, yo no necesito deseos, mi único deseo es ella y ya esta aquí conmigo, nada mas, todo me da igual. Cada instante con ella es tan especial... ¿Y si se acaba? Una voz en mi mente. ¡Cállate! Pide mi corazón enamorado, no me gustaba demasiado rayarme, ella me quería y eso bastaba.


-No necesitas palabras-Susurró ella a mi oído-Solo bésame y abrázame, dame tu calor.


Lo hago. No necesito que me repita dos veces que la bese, es lo que necesito. Pruebo una vez más sus dulces labios que me hacen tener mil sensaciones placenteras. Le rodeo la cintura y la apretó fuertemente contra mi. Ella es mi droga, no necesito más. ¿Y si te enganchas a esa droga y desaparece? Otra pregunta que me hace casi llorar ¿Por que piensas eso? Interroga mi corazón a mi mente. No necesitamos que este siempre con nosotros, con saber que nos quiere y volverá, es suficiente, afirma el interrogador. ¿Y si deja de ser suficiente? ¿Y si te rompes y me lleno de pensamientos de suicidio? somos jóvenes para morir, aclara el interrogado. Abro los ojos, haciendo callar a ambas voces y la acaricio el pelo, es tan perfecta. Suspiro y me dejo llevar por el momento. Besos, caricias, abrazos, palabras nobles de sentimientos puros habladas en susurros. Miradas dulces de ojos de dos chicas que solo quieren amarse. Era un momento tan perfecto. No quería que se acabase. Aquella noche también se la llevo el viento, lo único que no se llevaron fueron esos pensamientos de miedo en mi interior, esa vocecilla que susurra a veces en mi cabeza dudas que contempla mi mente cada día. Ya da igual, solo sigo los latidos de mi corazón. La amo.

Relatos de una historia de amor

La lluvia, ese chapoteo incansable del cielo hacía la tierra. Esa lluvia divina que deja todo con olor a húmedo, que ilumina las plantas y riega las flores más hermosas, como tú. Esas frías gotas de H2O que acariciaban tu cara aquella mañana, te hacía parecer un ser bajado del cielo. Te tapé con mi chaqueta y fuimos a un portal, alejándonos de la gente, de la civilización, entrando en nuestro perfecto mundo en el que solo estábamos tú y yo. Me acuerdo que la noche anterior me dijiste que a lo mejor no venias, pero aquí estabas, el tren acababa de llegar y todo era frió por culpa del agua. Nada más salir nos habíamos empapado y ahora estábamos refugiadas en aquel portal de la capital de España.

Todo era perfecto, cuando creí que no llegarías apareciste y me dedicaste una sonrisa, una caricia y un beso, llenándome de ilusión y de gran felicidad. Cada segundo que paso contigo me siento como una niña pequeña, y ese día no era diferente. Te abracé con fuerza, dándote mi calor para que no te congelases, era un invierno muy frio.


-¿Qué tal el viaje?-Me atreví a preguntar.

-Bien, no ha sido cansado, el nuevo AVE es muy rápido, menos mal que había billetes a última hora, te echaba de menos.


Me beso con dulzura, haciendo que mi corazón se volcase en aquel beso con todo su amor. Me separé con dulzura y mire aquellos ojos marrones que tanto me gustaban.


-¿Cogemos el bus?

-Vale.


Nos levantamos y nos dirigimos en metro a la Moncloa, para coger el autobús hacia Navacerrada. En el autobús no pude evitar dormirme apoyada en ella, soñando con estar siempre a su lado. Cuando llegamos nos dirigimos a un pequeño parque, donde nadie nos viese. Acaricié su mejilla y sonreí, era tan perfecta.


-Te quiero mucho-Sonreí

-Y yo a ti pequeña


La besé con dulzura, notando como su corazón aumentaba la velocidad de sus pulsaciones, que ya eran rápidas de por si. Cogí lentamente su mano, acariciándola y volví a mirarla. Mi sonrisa se tornó triste al pasarse por mi mente una pregunta.


-¿Cuándo te vas?


Su sonrisa también se entristeció y me lamente. Note como una lagrima caía por su mejilla y me mordí el labio.


-Mañana…-Susurró.


La abracé y suspire, era tan duro verla tan poco tiempo. Acaricié suavemente su pelo rizado, y aspire los aromas tan dulces que desprendía.


-¿Volverás verdad?

-Claro, no lo dudes.

Sonreí a duras penas y saque de mi mochila una pequeña caja.

-Es para ti.


Ella sonrió y abrió el regalo. Cogí el collar que había dentro y lo coloqué alrededor de su cuello, le quedaba genial, como todo. Se puso roja y beso mi mejilla, haciéndome estremecer, cada segundo con ella era genial.


-Gracias, mi vida.

-No hay porque darlas, te queda genial.


Se volvió a sonrojar y la bese la mejilla, estaba tan fría, suave y blandita. Me levanté y la hice levantarse a ella también, le agarré de la cintura y la besé con pasión. No se cuanto tiempo paso, pero se que fue bastante. Me separé lentamente de sus dulces labio y sonreí esta vez de verdad.


-¿Tienes hambre? Te invito a comer.


La llevé a la plaza del pueblo donde nos recogió un amigo. Nos llevo a Los molinos y subimos andando hasta unas piedras altas que había en el campo, donde nos esperaban todos mis amigos, que también le caían bien a ella. No comprendió nada hasta que vio a Ana vestida como una sacerdotisa Celta, entonces me abrazó con fuerza, comprendiendo un poco. Me giré hacia ella y sonreí. Hinqué la rodilla en la tierra y abrí una caja con un anillo.


-Mi amor, aunque no cuente legalmente esto…-Me sonrojé-¿Te quieres casar conmigo?


Ella asintió con la cabeza, me hizo levantarme y me besó, era algo tan especial. No se porque, pero el lugar que habíamos escogido era distinto al resto, era especial, tenía algo en el ambiente. Ana lo preparó todo y cuando estuvimos preparados hizo un círculo alrededor de todos con pétalos de flores y velas. Se coloco delante de nosotros y comenzó a recitar las oraciones. Al cabo de una hora terminamos y todos bajamos al pueblo, a un restaurante a comer. Era uno de los días más felices, para mi esto si contaba en mi vida, estaría con ella siempre. Cuando acabamos de comer la llevé de nuevo a aquel lugar y la sonreí.


-¿Me prometes una cosa?-Ella asintió-Prométeme que, pase el tiempo que pase tu siempre estarás conmigo, aunque sea como amiga. Prométeme que jamás me olvidaras ni abandonaras, eres muy especial para mí, por favor.


Me abrazó con fuerza, mi hombro se empapó con sus lágrimas y volví a maldecir lo que había dicho. ¿Cómo podía dudar de ella?


-Jamás dejare de quererte…-Me susurró al oído entre lágrimas.

Otro día mas ese juramento y aquellas palabras quedaron ocultas en el viento, grabadas en el firmamento y en nuestros corazones que latían al mismo tiempo, que latían por amor.

Relatos de una historia de amor

Agarré por la cintura a aquel precioso ser de pelo rizado. Olía tan bien aquella dulce mañana de primavera que creí estar soñando con un ángel. Sus ojos marrones se clavaron en los míos, haciéndome sonreír de una forma estúpida. Estaba enamorada de ella. Ya no se podía dar marcha atrás a lo que había empezado, y ahora ya llevaba seis meses con ella. Era tan especial para mí. Maldecía cada segundo por tener que esconderme en aquel pequeño pueblo, que era mi hogar, para poder besarla. Maldecía cada instante que ella viviese tan lejos que, cada vez que ella no estaba pensaba que mi corazón iba a pararse de un momento a otro, pero era peor cuando ella estaba. Mi corazón latía lento y rápido a la vez, a mil por hora pero con pausas que duraban segundos que parecían años. Mis labios formaban una sonrisa absurda cada vez que ella me hablaba o simplemente me miraba. Si ella sonreía yo también lo hacía. Parecía absurdo e irreal, pero era tan verdadero como la vida misma. Nada en este mundo me iba a impedir estar junto a ella el resto de mi vida. Ni mis padres, que probablemente se opondrían a nuestra relación ni ninguno de los cotillas homófobos del pueblo. Nadie jamás me haría sentir como ella lo hacía, cada segundo con ella era vivir en el cielo.
Bese sus labios, tan dulces como el azúcar puro, que me hacían sentir tan llena de vida cada vez que los rozaba. Ella sonrió y empezó la cadena de felicidad. Me abrazó con fuerza y acarició suavemente la espalda, haciéndome entrar en un trance de seguridad extrema.


-Te amo-Susurró a mi oído.

-Y yo a ti pequeña.


La llamaba pequeña pero en realidad me superaba en cuatro años, pero al ser más bajita para mí era como mi niña. Cada minuto de mi mísera existencia en este mundo era para verla sonreír a ella, y cada vez que sus ojos desprendían lágrimas mi corazón se paraba y lloraba. Sabía que lo nuestro era difícil, por la distancia de cuatrocientos sesenta kilómetros que nos separaba y por el hecho de ser dos chicas, pero jamás imagine que fuese tan difícil de plantearme las palabras que unos segundos después de este pensamiento solté.


-Quiero irme contigo…


Ella me miró y suspiró, sabiendo el sufrimiento que sentía mi corazón al mostrar esas tres palabras y al recordar que solo estábamos juntas durante un fin de semana.


-Lo se, pero no puedes… tienes que terminar el instituto, hacer bachiller y la universidad, después prometo que nos iremos a vivir juntas ¿Vale?

-Vale…-Susurré casi sin voz.


Las lágrimas no dejaron de caer desde mis ojos ni un segundo, mientras ella me abrazaba con esa dulzura que la caracterizaba. Su voz era tan bella, sus palabras tan sinceras… su mirada tan tranquila. ¿Cómo expresar en frases lo que mi corazón sentía? ¿Cómo hacerla saber todo lo que pasaba por mi mente y alma cada vez que estaba con ella? Estaba segura de que ella sentía lo mismo, pero necesitaba explicárselo. Un te quiero se quedaba corto, y un te amo aún mas, mi corazón sentía mas que eso, asique solté lo que pensé que estaba bien.


-Soy tuya, mi corazón te pertenece.

Ella sonrió de nuevo.

-Y yo tuya, ya lo sabes.


Para muchos esas palabras significaban esclavitud pues una persona es solo de si misma. Pero yo sabía que mis palabras no expresaban otra cosa que sinceridad, confianza y amor. Cada instante con ella era tan feliz, sin ella también lo era, pero había dolor. Cuando estábamos lejos nuestras palabras quedaban grabadas en una conversación de internet mientras que, cuando estábamos juntas, el momento tan especial y la dulzura de las palabras con las que hablábamos eran presa del viento y del tiempo, que decidiría si se cumplirían o no. Yo tenía claro que mi destino era estar junto a ella, y ella sabía que el suyo era estar junto a mi pero en esta vida hay cosas que también cuentan en una relación, y no solo las dos personas que se aman. Suspiré y la besé con dulzura. Me encantaban esos labios. –No hay droga mas dura que el amor verdadero y correspondido-Pensó mi mente. Y yo sonreí afirmando ese pensamiento. Agarré suavemente su mano, soltando su cintura.


-Es la hora de comer, mejor que volvamos.


Salimos de nuestro pequeño escondite en un parque abandonado, entre arboles con hojas que observaban con serenidad el amor entre nosotras dos. Otra vez el viento escondió nuestro amor y las palabras que segundos, minutos y horas antes se habían dicho en aquel bello lugar.

Relatos de una historia de amor

Cielo y estrellas era lo único que se podía ver desde aquel lugar. Observé a mi acompañante, ella también estaba inmersa en la lectura del firmamento, pero… ¿Qué leía ella? ¿A caso sentía lo mismo que yo? Una luz se apagó. Me miró con sus bellos ojos marrones.


-¿Qué ha pasado?

-Que una estrella se ha apagado.


Ella me abrazó muy fuerte. El calor y la tranquilidad que desprendía me hicieron estremecer. Me volvió a mirar con aquellos ojos tan brillantes y besé su mejilla.


-Seis meses…-Susurré-¿Te parece suficiente para saber que te quiero?


Me mostró su dulce sonrisa y la besé con pasión e intensidad, pero con dulzura. Acaricié con las yemas de los dedos de mi mano derecha su perfecta cara, notando la respiración de cada uno de los poros de su piel. Me separé lentamente y pude ver como la tez blanca de su rostro reflejaba la luz lunar. Era preciosa.


-Sí-Contestó-Es más que suficiente para saberlo… pero quiero estar siempre contigo.

-Y yo contigo. A veces odio tener quince años-Ella me observó buscando las respuestas que iba a darle-Nadie te deja hacer nada y dicen que eres demasiado mayor para el mundo infantil y demasiado joven para el mundo adulto… y no solo eso. Tú vives a cuatrocientos sesenta kilómetros de mí y no puedo verte mucho. Muero cada vez que te oigo llorar por teléfono o simplemente cuando se que estas triste…


Noté como mi camiseta se mojaba y supe que ella estaba llorando. Maldije las palabras, como cada vez que la hacía emocionarse, sus ojos derramaban lagrimas y yo me culpaba.


-Perdón-Le susurré a su oído volviéndola a abrazar.

-Da igual… prometo que terminara todo ¿Vale? Estaremos juntas para siempre…

La volví a mirar y sonreí, sin poder evitar las lagrimas.

-Te echo tanto de menos cada vez que te vas…

-Lo se, yo a ti también-Suspiró entre sollozos.

-¿No podemos hacer nada aún verdad?

-Tu no, yo si.


La miré, sabía perfectamente a que se refería. Yo no quería que ella se viniese a vivir dejando a tras todo lo que tenía pero… a la vez deseaba que lo hiciese con unas fuerzas increíbles.


-No puedes hacerlo-Miré las estrellas-Tu adoras la playa, aunque no sea para bañarte.

-Ya lo se, pero tu adoras la montaña y yo iré a donde tu vayas ¿Vale? Eres lo mas importante para mi.


Volví a besarla y suspiré. Era tan difícil todo esto. Encima mis padres no sabían nada ¿Qué dirían cuando se enterasen? No creo que me permitiesen estar con ella.


-¿Y mis padres? ¿Qué dirán si te vienes a vivir? Les parecerá raro.

-Algún día tendrás que contárselo…

-Lo se, pero todavía no, es pronto ¿Vale? Buscaremos otra solución. Cuando yo cumpla los dieciocho nos iremos de aquí.

Nos levantamos lentamente y nos agarramos de la mano, andando en dirección al pueblo, alejándonos de aquella colina que guardaría para siempre las palabras dulces que se acababa de llevar el tiempo, escondiendo el amor entre ella y yo.

El amor

El amor, ¿Qué es? ¿Existe de verdad? ¿Cómo sabes si lo sientes?

Todas estas preguntas son difíciles de describir y muy sencillas de entender pues el amor es un sentimiento del que nadie carece, es tan fuerte y poderoso como la ira y tan fácil y difícil de sentir como la misma alegría. Muchos creen que existe, otros dicen que no pero para existir tiene que ser y los sentimientos no existen, por no ser algo material, pero están ahí y siempre estarán. Los sentimientos son algo propio de las personas… y algunos incluso de los animales, pero creedme cuando os digo que una ballena no siente amor, es algo más complicado sentirlo. Cuando sentimos lo asociamos todo con el corazón pero el corazón no siente, solo bombea litros y litros de sangre para que podamos existir. En realidad, lo que siente es el cerebro, que… asocia esos sentimientos incomprensibles con otras personas, acciones, objetos, animales, sueños, ideas, imágenes… lo asocia con cualquier cosa y hace que nos atraigan ms o menos, que nos cabreen, nos disgusten, nos gusten, nos alegren, nos hagan estar tristes. Los sentimientos cambian rápidamente o pueden perdurar toda la vida incluso puede darse el caso de que alguien nunca jamás en su vida sienta alguno, pero es difícil. El amor es uno de los sentimientos que más cambian y a la vez que más duran. Amar es sentir que no puedes separarte de esa persona, que quieres darlo todo por el o ella, que jamás dejaras que muera, que solo quieres verle sonreír, verle reír, que quieres hacerle feliz cada instante aun que no este contigo. El amor es uno de los sentimientos más poderosos de las personas, por este sentimiento alguien es capaz de hacer cualquier cosa por esa persona a la que ama. El amor es algo muy complicado, cuando quieres a alguien y te enamorarse es incomprensible y no hay palabras suficientes que lo describan, es una sensación muy extraña de... por ejemplo, le ves sonreír y sonríes como un/a gilipollas, cosas así, es sentir que darías todo por esa persona, que harías lo que fuese por ver esa sonrisa... y cosas así, es muy extraño... existe y no existe, porque para existir se tiene que ver, y es solo un sentimiento de el que pocas personas carecen y por mucho que creas que no existe esta ahí, e invade tu corazón lentamente o incluso muy rápido. Puedes enamorarte de alguien con el tiempo o nada mas conocerlo, incluso sin conocerlo solo con verle o verla tu mente dice ‘’Esa persona será mía para siempre’’. Para saber si estás enamorado solo tienes que ver si sientes todo esto por alguien, incluso, en algunos casos, las personas, molestamos o fastidiamos a quien queremos simplemente para llamar su atención, para hacerle sentir que existimos. Puede que muchos no creáis en esto, pero es el sentimiento mas fuerte del que nadie carece.

Imaginación

Te miré buscando palabras, pero no me hablaste. Te hablé casi suplicando y no me diste palabras. Te pregunté pidiendo explicaciones y no resolviste las dudas. Te abracé suplicando compasión y me apartaste de tu lado. Te busqué haciéndome ilusiones. Te perdiste y jamás te encontré ¿Algún día volverás a mi lado? Pregunta mi mente esperando una señal. Se que puede que regreses y yo estaré esperando o puede que te pierdas en el infierno del planeta. Puede que te acerques con tu valentía o que te mantengas alejada haciendo uso de tu cobardía. Ya no se cual es tu próximo paso, no se si algún día volverás a mi lado, se que te espero con paciencia pero mi corazón te anhela con tantas ansias. Se que me pierdo sin ti en un mundo tan oscuro... y en la oscura realidad es donde yo te perdí. Ahora me duele la cabeza y no me puedo concentrar en encontrarte, no puedo acordarme ahora de cuando te perdí. Se que mis palabras ya no tienen sentido, que mis letras no tienen significado. Se que nada de lo que plasme en papel sirva pues tu te has ido, mi gran compañera de viaje. Se que no sirve de nada esperar y no buscar pero es que ya me harté pues buscar sin hallar respuesta es como dar cuando no se tiene nada, es como pedir cuando se tiene todo. Anhelo tu llegada con esa dulce fantasía en la mirada, anhelo que abras la puerta que días atrás tú me cerraste, quiero volver a ti, a tus brazos de un mundo mágico, de aventuras inexplicables, de ciencia escondida en la más oscura esperanza de mi corazón. Siempre esperaré tu llegada y cuando esta se cumpla encontrarás una mirada de inocencia, un suspiro de paciencia ya perdido en el olvido. Sabía que eras parte de mi vida pero no supe cuanto hasta que te perdí. Se que hay un vacio en esa memoria que no encuentro y ese vacio eres tú. Espero hallarte ¡O ansiada imaginación! y cuando suceda no perderte y alejarte mas de mi corazón. Un día te perdí y hoy espero encontrarte pues no soy nada sin ti y pierdo todo si no estas. Quiero que aparezcas y de la mano recorrer el mundo, viajar en el universo, en el espacio y en el tiempo, quiero que me mires y en tus ojos transparentes observar la magia que fluye en todas partes y en ningún lado. Quiero que aparezcas y rellenar el vacio hueco que has dejado en mi cabeza. A lo mejor es cosa de los días, una mala temporada, una pequeña racha, pero se que ya no estas conmigo, que como estrella fugaz tu te has fundido en el cielo del espacio en la eternidad de cualquier lado. Puede que regreses convertida en una estrella de esas que relucen cuando miro el firmamento en aquellas frías noches que sufro por no poder soñar, porque tu ya no estas.

La muerte

Me encuentro sola en el abismo de mi corazón. De pronto alguien llama a la puerta, me acerco y abro, es la muerte.


-¿Que desea, muerte?

-Vengo a llevarme tu vida, tu alma y tu corazón

-Oh... vaya... creo que llega tarde. Mi vida pertenece a mi familia, mi alma a mis amigos y mi corazón le pertenece a ella.

-Entonces me llevare tu mente y te volveras loca hasta no agauntar más, no dejaras de pensar en mí y de estar frustrada y llena de ira.

-Si así lo deseas, no creo que pueda impedirselo, señora muerte.


Y así fue como mi mente cayó en el vacio eterno, así es como empecé con estas paranollas que no me dejan vivir, con esta ira irradiada que destruye mi alma y con estos miedos que dañan poco a poco a mi corazón...