viernes, 1 de abril de 2011

Adhsir y las leyendas Romanas. Prologo

Cuentan las leyendas, que muchos milenios atrás, antes de que el hombre pisase la tierra, unos seres divinos la poblaban. Eran entes inteligentes, sutiles, bellos, de faces suaves como el viento, pelos de colores, cuerpos delgados y estilizados, de bondad inigualable, pacíficos, serenos, astutos, observadores, pero lo más bello de ellos, eran sus alas, blancas como las nubes y brillantes como el sol, ligeras como el aire y grandes como ellos mismos. Eran la gracia de un dios que había creado un mundo y se había olvidado de él, dejando a los ángeles para defenderlo, con su inigualable calidad en la lucha. El Dios, antes de abandonarlo todo, había creado a una diosa que guiase la bondad y la justicia de sus criaturas. La diosa Gaia y, por error, creo un hermano para esta. Si esto de proteger la tierra bien al principio fue fácil, con el paso de dos siglos se hizo insoportable. El hermano malvado de la diosa Gaia había creado unas bestias inconfundibles. Altas, fuertes, con alas membranosas y fáciles de romper, brutos como ninguno, feroces, con sed de sangre y maldad. Disfrutaban haciendo daño a los seres vivos, haciendo que sufriesen, ellos se fortalecían de los lamentos de los seres vivos. Fueron creados para destruir a los ángeles y la diosa Gaia, ante tal amenaza, pidió a los ángeles que defendiesen su planeta de ellos. Los ángeles, vieron que era justo hacer lo que pedía Gaia y se armaron con sus bellas armas hechas del brillo de las estrellas y la fuerza del universo para combatirlos. Ambas especies estaban igualadas, pero en una de esas múltiples batallas Gaia, con ayuda de los todopoderosos seres encerraron a los demonios en los fines del planeta, el infierno. Los ángeles, cansados de la tierra subieron a lo alto de la montaña más grande del mundo y entre las nubes crearon su mística ciudad. Gaia, que adoraba a los ángeles, creo una especie con sus cuerpos, creyendo hacerlos perfectos, pero en ellos se metieron los sentimientos y eran atraídos por las fuerzas del mal y pocos por las de la bondad. Los ángeles le prometieron a Gaia que la puerta de los demonios solo se abriría con la fuerza de ella y la de alguno de ellos, al crear esta especie, la fuerza humana también era valida para abrirla. Los ángeles, observadores puros dejaron que algunos de sus recién nacidos poblasen el mundo de los humanos para fascinarlos y llevarlos, inconscientemente, por el camino de la justicia. Y así es, más o menos, como se quedo aquella antigua leyenda en la mente de los humanos. Los ángeles que poblaban la tierra escondieron sus alas bajo capas.

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